15 de abril de 2015

Hacienda somos todos... los pobres

Para los que no os habéis enterado, ya se ha abierto el plazo para hacer la declaración de la renta perteneciente al ejercicio del 2014. Y por si no os habéis enterado, hacienda somos todos, pero solo todos los pobres, los simples mortales. En este "todos" no van ni Rodrigo Rato, ni la infanta Cristina, ni el señor Emilio Botín (que en paz descanse), ni Amancio Ortega, ni la Duquesa de Alba (que en paz descanse, también), ni el señor Pujol, ni un largo etcétera...

hacienda somos todos los pobres
Hacienda somos todos los pobres

Y os preguntaréis "¿a santo de qué estás nombrando a estas personas?". Pues a santo de que acabo de solicitar mi borrador de la declaración y me sale a pagar.... a pagar mucho.... pero mucho mucho.... y si yo fuera una de estas personas taaaaan acaudaladas, igual no me importaría pagar tal cantidad que me piden para que se paguen el mantenimiento de escuelas, carreteras, hospitales y de todos los demás servicios públicos que aún nos quedan (puestos a ser populistas, yo la que más), pero resulta, se da la circunstancia, que estoy en el paro, y no tengo un puto duro.... Así que llevo un cabreo monumental porque no se como cojones voy a pagar lo que me piden....

Y diréis otra vez "¿y que tienen que ver estas personas con que tu declaración salga a pagar o a devolver?". Pues en realidad ellos, en si mismos en su mismidad, no tienen nada que ver. Estas personas no tienen la culpa que sus declaraciones salgan a devolver (has leido bien, a devolver, a la Duquesa de Alba una de sus últimas declaraciones de la renta le salió a devolver, con el patrimonio que tienen los muy c....), pero es indignante cuanto menos, que yo, que no tengo un puto duro (bueno, ni un euro ni medio) tenga que pagar una cantidad desproporcionada para mis ingresos, y ellos, que les sale el dinero por las orejas, se guarden el dinero en Suiza, no lo declaren a Hacienda, y cuando se entera la susodicha entidad pública, en vez de castigarlos les dice "venga va, si me pagas un poquito te perdono la multa".

Ya en tiempos inmemoriales, el rey amasaba su fortuna quitando el dinero a sus subditos mediante los "impuestos", desde el duque pelota de turno hasta el simple agricultor que se moría de hambre. Y siempre salía perdiendo el que menos tenía, puesto que porcentualmente le suponía más esfuerzo. La cosa no ha cambiado mucho. Para el de arriba el porcentaje a pagar siempre es menor que para el de abajo, cuando las matemáticas y la lógica dicen que ¡debería ser al revés! Pero ya se sabe que hacienda solo somos todos... los pobres.